Cómo Vivir una Vida Sagrada

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No esperaba mucho de Cómo Vivir una Vida Sagrada, un libro compacto de 150 páginas escrito por Metropolitano Postnikov en 1856, pero resultó ser uno de mis libros favoritos sobre la fe Ortodoxa, ofreciendo consejos prácticos que son difíciles de encontrar en autores modernos. 

Cómo levantarte por la mañana 

Si el momento en el cual te despertaste es casi caundo debes levantarte o es cuando debes levantarte, entonces sin tardanza, di, —En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo,— mientras haces la señal de la cruz. Y entonces, —Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, un pecador.—  

Inmediatamente después de esto, o al mismo tiempo, levántate de la cama. Levantarse con rapidez es muchas veces muy desagradable para nuestra carne, porque nuestra carne, como un siervo flojo, siempre quiere acostarse o dormirse o deleitarse y quedarse sin hacer nada. Cada mañana, haz algo contra los deseos innobles de tu carne. Deja que esta oposición a la carne sea tu primer sacrificio al Señor Dios. Entre otras razones, levantarte con rapidez por la mañana es muy beneficioso al alma porque (como han observado por mucho tiempo todos los quienes se esfuezan con fervor para la salvación) cuando nos quedamos en la cama por mucho tiempo después de despertarnos, tendencias impuras surgen muy facilmente en nuestros cuerpos, y pensamientos impuros y deseos en nuestras almas.—   

Ha sido una lucha de toda mi vida levantarme cada mañana. Recientemente he intentado una táctica que ha servido: Pongo mi despertador en el otro lado de la habitación. Cuando suena, me levanto, lo apago, y me prohibo regresar a la cama. La única concesión me permito es sentarme en una silla hasta que reuno bastantes fuerzas para vestirme y empezar el día. 

Da gracias cuando te despiertas

Cada mañana da gracias a Él con toda tu alma, así, por ejemplo: —¡Mi Señor y Rey¡ Te doy gracias a Ti que durante la noche pasada, has conservado mi vida y que me has concedido tiempo para arrepentirme y enmendar mi vida. Mucha, mucha gente, ha sido privado se su vida terrenal durante la noche pasada. El día que comienza ahora no es un día inevitable en mi vida. Comienza solo porque Tú me lo estás dando por Tu misericordia indescriptible. Facilmente yo podría haber muerto durante la noche pasada. Pero Tú, o Todo Bueno, me ha rescatado y dado un día nuevo para que podría salvar mi alma. Te doy gracias con todo mi corazón, O Todo Misericordioso.—  

Cuando me despierto, me gusta orar una oración corta antes de mi oración principal: —Hoy es el día que el Señor ha hecho. ¡Que estemos felices y nos regocigemos este día!— 

Cómo tratar a otros 

Es desagradable cuando personas te reaccionan mal y te sospechan de haber hecho algo mal. Así, no hables mal de nadie y sin causa suficiente, no estés suspicaz de nadie. —El amor no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;— (I Cor. 13:5).

Es agradable para ti cuando personas hablan bien de ti. Así debes hablar bien de todos tus vecinos. Sé especialmente cuidadoso no calumniar a tu vecino. Calumnia es el trabajo de Satanás; que la dejes pertenecer a él solo. (Rev. 12:10). Habla solo bien de tu vecino.

Cuando alguien habla mal de una persona quien desconoces, intenta, si es posible, defender o excusarlo. Más de esto, no repitas lo que has oído. Porque pasa con frecuencia que cosas se dicen de una persona porque otra persona le tiene mala intención o para vengarse. Y repetir lo que fue hecho puede causar enemistad. Enemistad se describe en la Palabra de Dios como uno de los vicios que puede impedir que una persona entre en el Reino de los Cielos. (Gal. 5:20).

[…]

…ven para ayudar a los necesitados, los quienes están enfermos y los discapacitados. Aun si no puedes darles lo que necesitan específicamente, entonces vísitalos por lo menos, siévelos de alguna manera, y dales consuelo. Actua así aun si ellos te están totalmente malagradecidos porque, —Amor no busca lo suyo— (I Cor. 13:5), y el Señor te recompensará.  

[…]

—¿Por qué no puedo juzgar?— El pasaje, —para que no seas juzgado— nos dice por qué. —¿Qué es la razón para esto?— No se nos dice esto, pero por supuesto hay una razón. —¿Qué es la razón?— Esto por ejemplo, es una razón: cualquier a quien le gusta mirar a otros y mantener sus ojos en lo que ellos están haciendo casi siempre se olvida de sí mismo, y por olvidarse de sí mismo, usualmente no ve sus propios defectos. Y por no ver sus propios defectos, casi siempre se piensa mejor que otros. 

Yo confieso que juzgo a otros cada día. Busco con entusiasmo sus defectos y me burlo de ellos en mi mente. Los ridiculizo, sus hábitos, y su manera de hablar. He practicado acentos extranjeros para provocar la risa de otros. Pienso demasiado en las faltas de todas las razas y las comparto con regocijo en mis live stream. Hago todas estas cosas por orgullo, y espero que Dios me puede curar de este hábito mal formado. 

Qué hacer durante un desacuerdo 

Si ocurre que por una ofensa, te enojas con tu vecino, entonces no digas nada, porque de inmediato refulgirá tu enojo, y en un estado apasionado estás propenso pensarlo necesario decir algo que lamentarás mucho luego, pero entonces serás incapaz de corregirlo. Mientras estás enojado, no digas nada, sino espera hasta que te hayas calmado completamente. Si tu vecino está muy enojado contigo por alguna razón, no intentes disuadirle, aun si te parece muy necesario, porque mientras él está en el calor de enojo, la pasión lo está controlando y no su razón, así que no debes intentar disuadirle - es imposible hablar convincentemente a alguien quien está loco con enojo, tus palabras solo lo harán más enojado y le forzarán a hacer algo que posiblemente te dañaría. 

Si yo hubiera hecho caso de este consejo en el pasado, habría evitado peleas impropias y degradantes con casi todos en mi vida. En vez de eso, sentía un ataque de enojo dentro de mí, vertía mis pasiones en el ataque, y entonces arremetía contra mi objetivo para un momento temporal de orgullo victorioso o satisfacción exuberante, pero solo engendraba enemistad. Me doy cuenta de que tienen que pasar dos o tres días hasta que mi episodio de enojo se calma completamente. En el futuro, planeo esperar ese tiempo después de un desacuerdo antes de ventilar mi motivo de queja. Más probablemente que no, después de que pase ese tiempo, tendré que ventilar mis disculpas en vez de exigencias. 

Dando ayuda espiritual 

…cada uno de nosotros, cuando notamos que un Cristiano se está portando en una manera indecorosa, debe buscar el tiempo apropiado para intentar hacerle entrar en razón en privado y con amor y dirigirle al sendero correcto de salvación. —También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos— (I Tess. 5:14).

[…]

Como en ofrecer ayuda física, cuando se ofrece ayuda espiritual tenemos principalmente que seguir una regla especial: antes de ayudar a otros debemos prestar atención a las necesidades de la gente con quien la Providencia de Dios nos ha entrelazado, como nuestros hijos, parientes, amigos, benefactores, empleados. Él quien se esfuerza para enseñar, corregir, y despertar la conciencia en desconocidos mientras sus propios hijos o empleados están fuera de control y se caen en pecados y errores, no cumple con el madamiento de amar a su prójimo. 

Todos mis intentos de dar ayuda espiritual a los quienes no la han pedido han fracasado. Veo a un pariente quien necesita a Dios, le doy una palabra acerca de Dios, y la rechaza. Resulta que dar consejos no solicitados no sirve, ni en asuntos seglares ni espirituales. Recuerdo que en mis días de game cuando tenía amigos —beta male— quienes necesitaban ayuda con mujeres. Si les diera consejos cuando no me los había pedido, se enojaban y nuestra relación se volvió tensa. 

Compara estos fracasos con personas quienes visitan mi sitio web por su propia voluntad. Yo no les imploré leer una crítica de un libro Cristiano como ésta pero lo hacen por su propia voluntad. ¡Para los quienes tienen oídos, que oigan! Mis parientes saben que estoy caminando con Cristo, así que si una vez se preguntan cómo exactamente cambié mi vida sin doctores ni medicinas, o lo que pasa con sus almas caundo se mueren, no es difícil contactarme. Esperaré con paciencia para que lo hagan, y los amaré como Cristo me ama. Después de todo, Él esperaba casi 40 años para que yo Le abriera mi corazón a Él. 

Da gracias a Dios constantemente por todo lo que tienes

Cuando estás feliz, eso es, cuando todo en la vida va según tus deseos: tienes buena salud, tu esposa, tus hijos, y tu familia tienen buena salud, tus vecinos te quieren, todos tus asuntos van bien, estás satisfecho y no te sientes necesitado, entonces cada mañana y cada noche da gracias a Dios de toda tu alma por todo esto y ten cuidado de no ser ingrato a Él. Todos reconocen como vil una persona quien es ingrato hacia otros; aun más debemos reconocer como viles los quienes son ingratos hacia el Señor Dios. El Santo Apóstol cuenta la ingratitud de personas entre los vicios de la gente en los últimos días (II Timothy 3:2), a decir, del tiempo más depravado. 

[…]

Nunca pienses, como hacen muchas personas necias entre los ricos, que tus riquezas, tu inteligencia, tus habilidades, y tu energía te pertenecen a ti. Aunque tal vez eres de verdad inteligente, listo, y lleno de energía, nunca atribuya la adquisición de tus riquezas solo a estos atributos; porque considera esto, —¿Quién te dio tu inteligencia? ¿Quién te dio y da salud y fuerzas para que puedes trabajar? ¿Quién bendice tus trabajos con el éxito que deseas mientras muchos otros no menos inteligentes y trabajadores que tú apenas pueden ganar el pan de cada día? ¿Y quién cuida tus riquezas que podrías perder en cualquier momento por cualquier número de circunstancias? ¿No es Dios, tu Creador, Quien hace esto? 

—Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.—Juan 15:5

Cada cosa moral y buena y veraz que hemos hecho y que haremos viene únicamente de Dios; Él debe recibir el crédito porque en aquel momento hiciste bien o dijiste la verdad, permitiste que la voluntad de Dios te fluyera por ti como Él querría cuando te creó. 

¿Pero qué pasa cuando un ateo dice la verdad? ¿O cuando un homosexual hace algo bueno? ¿O cuando un judío cuida de su vecino? Dios nos hizo a Su imagen y así somos hechos para hacer cosas buenas. Dios ama a Sus creaciones a tal extento que Él nos tiene misericordia de todos, aun los quienes Lo odian y permite que ellos participen en Su bien por servir como una luz de un grado de luminosidad para el mundo, no importa si sea débil. Pero tengo que insistir que es mucho más fácil hacer lo bueno cuando estás en comunión directa con Dios, cuando adoras a Su Hijo, la segunda persona de la Santa Trinidad, por quien tendrás que pasar en el camino hacia el Padre. Hacer algo bueno de vez en cuando no es bastante llevarte al Cielo. Ser una —buena persona— no es bastante para entar en Paraíso. Hasta entonces, Dios hará todo lo que puede para evitar que tu corazón se envuelva en oscuridad total.

Cómo manejar desgracia y odio de otros 

…cuando cualquier desgracia te sucede, y te sientes culpable de algo, entonces imagina de inmediato al Señor Jesucristo en la cruz y llama a Él con todo tu corazón, —Señor Todo-Misericordioso, aumenta mi dolor por doble o triple o diez veces pero no dejes que perezca en pecado. ¿Qué importan todos mis desgracias temporales comparadas con tormentos eternos? O, —¡Mi Señor y Dios! Tú sufriste más por mí que yo puedo sufrir, pero Tú, siendo el Más Puro, sufriste siendo completamente innocente y además sufriste sin el más pequeño reclamo ni rencor, pero yo merezco mucha más desgracia para poder refunfuñar de mi desgracia presente. Ten misericordia de mí. Enséñame. Dame fervor para corregirme y fortaléceme en este fervor. Ten misericordia de mí y sálvame.— 

[…]

Actua (con fe), no importa de dónde viene tu desgracia: de personas hostiles o de los elementos, de animales salvajes o de ganados, y todo así, porque tu desgracia de verdad no viene de ellos, sino de Dios. Nada nunca nos pasa sin la voluntad de Dios o sin Su consentimiento. […]

Si en tu pobreza algunas otras cargas de agobian, otra vez no tengas la moral baja, sino consuélate con pensamientos santos. Por ejemplo, si personas te odian o te desprecian, piensa: —¿Qué importa? Mi Señor y Salvador era Dios pero Lo odiaban y despreciaban aun a Él. Él no fue disminuido por eso. ¿No debo yo aguantar odio y desprecio cuando el Señor también dice, —Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre.— (Lucas 6:22)? ¿Te oprimen e insultan más que hicieron al Señor Mismo?—

Cada día, recibo comenarios negativos de gente en el internet. Unos son especialmente asquerosos, aun atacando a miembros de mi familia, pero esto ni siquiera aproxima 0.1% de los ataques que recibió el Señor Jesucristo mientras Él estaba en la Tierra. Cuando llevas la verdad al mundo, cuando levantas la luz que te dio Jesucristo, te estás haciendo como Cristo, y así te odiarán, te calumniarán, y te perseguirán. Si esto Le pasó a Cristo, y tú sigues a Cristo, o si tú solamente dices la verdad, que viene de Cristo, la persecución te pasará a ti también. Pero recuerda que Cristo aguantó mucho más que tú. 

Ten cuidado de recibir elogios de otros

¿Qué importan elogios de gente cuando somos indignos de elegios del Señor Dios?

[…]

Recuerda bien que lo que merece elogios en ti no es tuyo, sino de Dios. Era, de hecho, algo que adquirimos porque intentamos adquirirlo, pero ¿Quién nos dio el temperamento, habilidad, fuerzas, deseo, y oportunidad de obtenerlo si no era Dios? 

No solo recibo odio - recibo muchos más cumplidos. Muchos son lo bastante genérico que no alimentan mi orgullo, pero de vez en cuando, recibo un cumplido tan detallado, tan apuntado a mi ego, que no puedo hacer nada más de sentir un momento breve de éxtasis. Y cuando otra vez entro en razón, me fuerzo a rechazarlo como un mensaje de Satanás. Todo el crédito pertenece a Dios. Si quieres hacerme un cumplido, insisto en que primeramente des gracias a Dios por permitirme hacer lo que quieres alabar. 

Unos de los insultos que te arrojan son correctos 

Cuando oyes que otros están hablando mal de ti e imputándole vicios de varios tipos, intenciones malas, y así, entonces de inmediatio sométete a la revisación más estricta para ver si los vicios que te atribuyen de verdad están allí. Tal vez dicen que eres orgulloso, un mentiroso, un haragán, un despilfarrador, un gandul, un borracho, o cualquier otra cosa. Examínate muy rigurosamente: ¿No es verdad que estos vicios merodean dentro de ti de verdad, si solo a un grado pequeño? 

[…]

Si una inspección imparcial de ti mismo te muestra que otros te reprochan justamente, que un vicio u otro de verdad existe dentro de ti, entonces rápidamente ofrece arrepentimiento, ora con fervor al Señor Dios que Él te rescate de ese vicio, intenta corregirte con celo, y entonces a todos y en todas situaciones muestra el temperamento más sincero y simpático y hacia el quien habló mal de ti, sin importar sus intenciones de hacerlo, porque sin su reproche tal vez nunca hubieras visto tus vicios, te hubieras muerto sin arrepentimiento ni correción, y hubiera perecido para siempre. 

Hace un tiempo, entré en una discusión con mi madre. Injustamente alimenté mi enojo y dije cosas que no debía haber dicho. Una de las cosas que ella dijo, que ignoré de inmediato, era —¡No escuchas cuando hablo!— Unos días más tarde, examiné todas las cosas que ella había dicho de mí durante la discusión, en la cima de mi enojo. ¿Tenía ella razón? Sí, de hecho, es verdad que no le escucho. Cuando ella habla, empiezo a distraerme, enfocándome solamente en palabras claves para que sé cuando asintir con la cabeza en acuerdo o dar un —Hmm— de compasión. Si quiero evitar discusiones futuras con mi madre, tengo que escucharle más atentamente, aun cuando habla de cosas que no me interesan como las madres son propensas de hacer. 

Acepto críticas de mi conducta más en serio que antes. Si la crítica es verdad, y necesito corregirme, o la crítica no es verdad y la puedo desechar. ¿Así que, para qué ponerme a la defensiva o estar ofendido por la crítica? Si la crítica es correcta, entonces debes dar gracias al crítico, y si no es correcta, entonces ora por humildad para que no te sientas ofendido por una falsedad. 

Da gracias a Dios por cualquier enfermedad que te sucede 

Si alguna enfermedad te sucede, primero da gracias a Dios por ella, porque el Señor Dios envia cada enfermedad por nuestra salvación. Enfermedades siempre han sido unos de los motivadores más poderosos del Señor Dios hacia salvación. Sin enfermedad, muchas personas no hubieran llegado a amar a Dios, nunca hubieran empezado a prestar menos atención a lo temporal, y nunca hubiera llegado a valorar tan altamente lo eterno, como hacen ahora. 

Dios sabe cómo llevar a personas a arrepentimiento - por eso la historia humana está llena de los mismos patrones y ciclos de dificultades y tribulación, ambos en el nivel individual y el nivel social. Yo creo que enfermedad es la mejor herramienta de Dios para despertar a alguien a la locura de su vida. En mi caso, fue la enfermedad de mi hermana que me llevó a arrepentimiento. 

Toma tu trabajo en serio 

Cualquier trabajo que tienes que hacer conforme a tu posición y profesión, si es manejar un departamento del gobierno, juzgar a alguien, enseñar a alguien, escribir algo, hacer algún tipo de arte o artesanía, arar los campos, sembrar el trigo, cosechar o trillar, segar y recoger el heno, y todo así, haz todo esto, para quienquiera lo haces, si para ti mismo y tu familia, o como un deber a otros, haz todo como si fuera para el Señor Dios Mismo, eso es, hazlo porque el Señor Dios lo manda de ti, y porque ese trabajo es el trabajo de Dios - hazlo y di en tu alma a Dios: —O Señor, Tú me asignaste este trabajo; Lo hago en obediencia a Ti y para complacerTe.— o: —O Señor, bendice mi trabajo. No fue sin Ti que me encuentro en la posición en la que vivo, y el trabajo que hago o debo hacer es el trabajo que manda mi posición. Me lo asignaste a mí, así que bendíceme y ayúdame.— 

Tengo mucha suerte que puedo servir a Dios directamente por mi escritura, pero aun trabajos regulares te darán oportunidades de alabar a Dios. Cuando trabajaba en construcción en Alabama, recitaría la Oración de Jesús mientras estaba pintando o barriendo el suelo, sabiendo que no solo estaba trabajando por mi jefe humano sino también por Dios y que la manera en que me comportaba en mi trabajo era una reflexión de mi fe. Aun si llego a tiempos difíciles y tengo que trabajar como un lavaplatos en un restaurante, haría brillar los platos y presentarlos no solo al gerente de la empresa sino también a Dios Mismo. ¿De qué otra manera podría esperar ser un buen siervo de Dios si no soy un buen siervo aquí en la Tierra a un mero humano quien me tiene exigencias mucho menos rigurosas?  

No comas demasiado

San Juan Chrysostom dio una regla excelente para observar moderación necesaria en alimentarse: —Come justo lo bastante para aliviar tu hambre.— Otro maestro santo dijo —No debes comer cualquier cosa que quieres, sino come lo que tienes, y en una manera que después de comer y beber, aun sientes gantas de comer.— 

[…]

Saciedad es extremadamente pernicioso para el alma. Él quien se excede en comida o bebida es incapaz de ejercicios espirituales y nunca puede orar ni meditar en nada divino porque un exceso de comida provoca a uno a pereza, somnolencia, ociosidad, chismes vacíos, conducta ridícula, y una gran multitud de pensamientos y deseos impuros. Y para inflamación de enojo y amor de placer con frecuencia desempeña el mismo papel de aceite vertido sobre un fuego. Generalmente, quien se excede en comida no tiene al Dios verdadero, sino su propia carne y sus deseos. Así, él quien se excede en comida es capaz de violar aun las obligaciones más sagradas y está preparado cometer los actos más vilos. 

Esto es uno de mis escollos actuales. A veces cuando comienzo a comer, me pierdo tanto en el placer de probar, morder, y tragar que ignoro señales de mi estomago que está lleno. Sigo comiendo hasta mi estomago está sobrecargado y pronto comienza el hinchazón, letargo, y pereza, todos lo cuales hacen oración terriblemente difícil. He reducido mis ansias para placeres carnales en otras áreas de mi vida así que será con comida que tengo que hacer un gran esfuerzo contra tentación porque entiendo que la idea de comer un bocado más fuera de las necesidades de mi cuerpo viene del mismo Satanás.

Reflexiona al final de día 

Después de la cena, justo como después del desayuno, ocupa tu corazón con pensamientos espirituales. Por ejemplo, puedes decirte a ti mismo, —He acercado la muerte por un día más. ¿Qué pasa si es la voluntad del Señor Dios llamarme hacia Su Juicio Final justificado durante la noche que viene? ¿Aprobaría el examen? ¿Por la mañana mi intención era pasar todo el día presente en una manera sagrada, pero lo hice? ¿Por alguna manera he enojado al Señor Dios? 

Si no puedes dormir 

—Si yo tuviera que estar parado ante el juicio de Dios esta noche, ¿qué podría esperar, yo quien soy tan indigno en los ojos de Dios? Ahora estoy acostado en mi cama y lo pienso pesado que no he podido dormirme por un largo tiempo; pero qué difícil será yacer en el infierno si voy allí por mis pecados. En el infierno, nunca se duermen ni aun por un momento. ¡Hay muchas entradas al infierno pero no hay ni una salida!— Ocupa tu mente con estas y reflexiones semejantes hasta que te duermas. 

Me asombra como, cuando me despierto en el medio de la noche, mi mente quiere activarse de inmediato como si nunca hubiera estado dormida. Quiere fijarse en asuntos triviales y juicios, meditar sobre planes para el día venidero, o meterse en fantasías no apropiadas. La única manera de callar mi mente en momentos inapropiados así es agarrar mi cruz de madera y recitar la Oración de Jesús hasta que me duermo: —Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de mí, un pecador.— Resulta que el sueño es el tiempo más importante para la guerra espiritual contra los demonios quienes no te causan caer durante el día. 

Sobre todo, Cómo Vivir una Vida Sagrada es un libro excelente que se trata de asuntos prácticos y cotidianos que probablemente no enseñaron en tu instrucción de catequesis. No es fácil enseñar el bosquejo ancho de la fe, escrituras, oración, y todo así, pero con frecuencia son las cosas pequeñas que nos permiten ser Cristianos no solo durante períodos prescritos durante el día sino por todo el día, justo como los monásticos. Esto es un libro necesario para todos los quienes se están dedicando a la Ortodoxía.

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