La ceguera de —Siguiendo la ciencia—

—Acusar a alguien de no seguir la ciencia es como acusarlo de desobedecer una orden divina. Ciencia por supuesto es objetiva, no-ideológica y así no seguir la ciencia es como ir en contra de la realidad misma. Es un pecado según los quienes piensan así. Por supuesto, durante todo eso, el inquisidor está escondiendo o no se da cuenta del propósito verdadero de sus acciones. Por eso digo que hay peligro inmanente ahora mismo...— 

Originally appeared at: The Symbolic World

TRANSCRIPCIÓN:

Muchos personajes públicos han estado usando la frase —sigue la ciencia— en la crisis reciente. Tales frases ignoran que ciencia es una herramienta y no ofrece ninguna manera de discernir una meta hacia la que debemos seguir la ciencia. 

Una de las mantras que hemos oído ad nauseum desde el comienzo de la situación Covid, ha sido que necesitamos —seguir la ciencia—. Esta frase se repite una y otra vez por políticos, —expertos—, y famosos. La frase tiene que ser expresada con un cierto nivel de condesendencia, insinuando fuertemente que tu enemigo ideológico o político no está —siguiendo la ciencia— y que si —siguiera la ciencia— entonces lógicamente estaría de acuerdo con tu posición política. Aun hemos oído a ciertos partidos políticos llamarse con petulancia —el partido de la ciencia—. 

Pues, podríamos discutir todo el día acerca de quién está —siguiendo la ciencia—, y la gente lo hace, señalando los unos a los otros y mirando los titulares espantosos (clickbait) que citan una —investigación— nueva que sugiere como su posición es la que está —siguiendo la ciencia—, pero hacerlo es perder el bosque por los árboles porque es sencillamente y técnicamente imposible sólo —seguir la ciencia—.  

La pregunta que surge por esto es mucho más importante que sólo lo que concierne a la situación Covid, sino es un signo del materialismo ciego que generalmente domina la convercación común. Admiramos tanto la casta científica sacerdotal. . Sólo hay que ver el tipo de reverencia que pusieron los medios de comunicación alrededor del Dr. Fauci en los EEUU. Pero como dije, a pesar de la repetición constante de esta mantra por nuestros funcionarios, es imposible —seguir ciencia—, por lo menos desde el principio. Cuando ciencia está haciendo lo que debe hacer, es una descripción precisa y cuantificable de fenómenos en un cierto nivel de la realidad. Porque fenómenos ocurren en patrones previsibles, una vez que has descrito el fenómeno con bastante precisión, es posible reproducir el mismo fenómeno dentro de condiciones semejantes. 

Piensa del proceso científico como produciendo algo como un libro de recetas. Una vez que has identificado algo relevante, digamos cómo hacer un bizcocho, entonces el libro de recetas te dirá los ingredientes y si sigues un proceso determinado usando cantidades semejantes de ciertas materias primas como huevos, harina, etc. y ciertas cantidades de tiempo, entonces debes poder producir de manera fiable un fenómeno reconocible que tendrá las cualidades de un bizcocho. Nota que dije —si sigues un proceso determinado...— que por supuesto parece sugerir que puedes de hecho —seguir ciencia—, pero aquí está el problema y el punto ciego que se ha vuelto tan común. Sólo puedes —seguir la ciencia— después de que has identificado lo que es que te importa, lo que quieres hacer, y tu jerarquía de prioridades dentro de un contexto determinado. Ciencia no te puede decir lo que es importante. 

Así que si quieres matar a tantas personas tan eficientemente como sea posible, puedes —seguir la ciencia— y encontrar el mejor procedimiento y las mejores herramientas para hacerlo. Si quieres reproducir una explosión nuclear, hacer a muchas personas adictos a tu producto, crear un ejército de robots, entoces ciencia posiblemente puede proveer un mapa para lograr estas metas mensurables. Pero ciencia no tiene ninguna herramienta para decirte lo que —debes— hacer, cuál meta debes aspirar a lograr.

Ciencia tampoco te puede decir cuánto sería una cantidad razonable de recursos que debes gastar en una cierta meta o cuánto debes sacrificar para lograr tu meta. Si quieres hacer un bizcocho pero sólo puedes conseguir unos huevos por viajar dos horas de tu casa, la ciencia no tiene ninguna manera de decirte si eso es razonable o si quieres el bizcocho lo bastante para sacrificar tanto tiempo y energía para hacerlo. Esta ceguera ha sido la fuente de una de las batallas políticas más grandes desde el fin de la segunda guerra mundial. —Siguiendo la ciencia— ha proveido el medio de exceso material, comodidad, y una cultura de lo —desechable—, y ahora otra rama de la ciencia, ciencia medioabiental, nos está diciendo —seguir la ciencia— para salvar el medio ambiente de los resultados del primer empujón industrial de —seguir la ciencia—. Ciencia es una herramienta y ninguna de estas narrativas contrarias, ni la razón por el desarrollo de la civilización industrial ni la razón por reducciones —verdes— del uso de energía son científicas en sí. Ambos lados del argumento sencillamente —siguen la ciencia— hasta sus metas deseadas.    

Esta pregunta total ha alcanzado niveles absurdos con la situación Covid. Nos dicen constantemente que debemos seguir la ciencia, que aquella o esa decisión política o mandato no es de hecho político, sino que es exigido por la ciencia. A lo mejor, eso es la proposición ingenua de gente que no es consciente de la ideología que motiva sus acciones, y a lo peor es una forma nueva de moralizar que quiere fingir que sus posiciones morales son tan obvias y demostrables como 2+2=4.  Para ser sincero, la meta ha sido explicada a veces, al principio cuando nos dijeron que necesitábamos —evitar que el sistema médico sea abrumado—, pero entonces el poste se movió sin ser visto a —evitar que nadie se muera cueste lo que cueste— hasta finalmente a —evitar que esta enfermedad sea propagada a nadie nunca—. A pesar de haber movido el poste, las autoridades seguían usando el mismo mensaje, —seguir la ciencia— mientras estaban fingiendo que la meta estuviera obvia continuamente, aunque está cambiando obviamente y esta meta está allí obviamente en la ciencia misma. 

Por supuesto si has seguido mi canal, has encontrado este problema una y otra vez. Es el problema de la conversación que tuve con Bret Weinstein, cuando la ciencia fue puesta como la cima de la jerarquía de sentido. El punto ciego en mi conversación con Rationality Rules, cuando argumentos morales se hicieron como si su propósito final fuera obvio a la misma vez que eran incapaces de nombrar ni explicar tal propósito antes de invocar ese o aquel ejemplo o esa o aquella consecuencia. Son, en una manera diferente de la que usualmente lo expresamos, dejados ciegos por la ciencia, pensando sinceramente que son objetivos aunque son ciegos de sus presunciones. Pensando que son objetivos y científicos, piensan que sus presunciones invisibles son verdades obvias que toda la gente buena debe poder ver. Y así los de nosotros quienes hacemos preguntas de esa o aquella posición moral podemos encontrarnos en situaciones peligrosas porque si una persona piensa que su opinión es obvia, eso significa inevitablemente que los quienes no comparten esta perspectiva lo hacen por rencor o con un rechazo decidido y utilitario de —Ciencia—. Eso es la razón para que uno siempre puede oír una nota de desprecio cada vez que un personaje público o político dice —Sigue la ciencia— o cuando sugieren que sus opositores políticos niegan —seguir la ciencia—. Acusar a alguien de no seguir la ciencia es como acusarlo de haber rompido un mandato divino. Ciencia por supuesto es objetiva y no ideológica y si no la sigues, estás oponiendo a la realidad misma y eso es un peligro, según los quienes piensan así. Por supuesto, durante todo eso, el inquisidor está escondiendo o no se da cuenta del propósito verdadero de sus acciones. Por eso digo que hay peligro inminente ahora mismo. 

Hablando de la realidad de seguridad contra peligro, salvando vidas contra proveyendo oportunidades...sociedades normales siempre han tenido que encontrar maneras de mantener equilibrio entre estos extremos. No es fácil, eso es verdad, pero eso es una conversación inevitable que debemos poder tener sin ser acusados de ser —negacionistas de ciencia— o de ser insensivos y malos. Si el propósito de la sociedad humana era sólo salvar vidas, no podríamos hacer rafting ni hacer alpinismo ni aun usar la carretera. Sabemos eso intuitivamente pero a pesar de eso, estamos paralizados de repente por la ilusión extraña que seguridad y protección de cuerpos es el único valor que importa. Por supuesto sería absurdo decir que no importa. Por supuesto que importa. Debemos cuidar el bienestar físico de otros, pero no puede ser el único valor que nos sirve de guía. Seguridad no se puede lograr al costo de cada otro valor que constituye la experiencia humana, valores como comunidad, intercambio, aventura, correr riesgos y especialmente adoración de Dios.   

Cada vez que viajas por carro, arriesgas tu vida. Durante cada momento que estás en el carro, podrías morir dentro de unos segundos, y esto no está bajo tu control porque estás también a la merced de otros conductores. En los EEUU, el índice de muertes por autos está cerca de 12.4 en cada 100000 cada año, pero también hay 4 millones de gente que son lastimados seriamente. Choques son, de hecho, la causa principal de muerte entre gente de 1 a 54 años de edad. Podríamos reducir el índice de muerte y herida de choques muy fácilmente. Podríamos prohibir que ningún auto privado use la calle. Fin. O podríamos reducir la velocidad de la carreteras a 20 millas por hora. Creo que esto reduciría el número de muertes por autos hasta casi cero. Serviría, pero no lo vamos a hacer. ¿Por qué no? ¿Estoy diciendo que llegar a mi cita con el peluquero es más importante que las vidas de otros? ¡No! Entendemos intuitivamente que para vivir nuestras vidas, corremos el reisgo de morir. Por supuesto choques de autos y enfermedades contagiosas no son iguales y por supuesto necesitamos cuidar de los débiles y mayores, pero mi punto es nuestra buena disposición en aceptar el riesgo constante de morir en cualquier segundo, cada día, y saber que seguridad no se puede convertir en el único valor que motiva nuestra sociedad. Y estamos muy cansados de los quienes niegan aun entrar en la conversación, insistiendo en que la conversación misma es inmoral porque no —sigue la ciencia—. Tenemos que ser más conscientes de lo que es un ser humano y no dejarlo ir al lado en una sociedad construida sobre el único valor de seguridad. 

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