La Virgen María no recibió su educación en una escuela pública

Unas personas me han acusado de haber protegido demasiado a mis hijos e hijas. Mis hijos e hijas no tienen teléfonos celulares, miran muy poco la televisión, y siempre han recibido sus educaciones en el hogar. 

Cada mañana, nuestra familia entera ora las oraciones matutinas, lee las Escrituras, y lee las vidas de los santos. Cada noche, oramos juntos antes de acostarnos. Participamos en la Liturgia cada domingo, en su totalidad. No se permite que los niños lleguen tarde.  

Esto es demasiado duro,— dice la gente. —¡No estás preparando a tus hijos vivir en el mundo real!— 

Por supuesto, cada sala contiene tantas opiniones como personas. Así que para contestar esta pregunta, miremos a Cristo y a los Santos. Si Dios Mismo iba a criar a un niño, ¿cómo lo haría Él? 

Hoy celebramos la Entrada de la Madre de Dios en el Templo. Recordamos el día cuando los Santos Joachim y Anna llevaron a su hija de tres años - María - al templo, para que podía ser criada allí. Esto se parece mucho a lo que pasó mil años antes cuando Santa Hannah llevó al profeta joven Samuel - también de tres años - para ser criado en el templo. 

María eventualmente sería la Madre de Dios y daría a luz al Señor Jesucristo. Para prepararla para este gran trabajo, Dios proveó un ambiente sagrado para María para que ella podía ser criada como una mujer santa. 

Era necesario para María vivir en el mundo real. Pero no era necesario que ella fuera corrompida por él. 

  • Dios le preparó a María auguantar con paciencia insultos cuando la gente le acusaba falsamente de ser adúltera. 
  • Dios le preparó a María auguantar con paciencia persecución cuando el Rey Herod quiso asesinar a su Hijo y la famila sagrada tuvo que huir a Egipto. 
  • Dios le preparó a María auguantar con paciencia sufrimiento mientras presenciaba la ejecución brutal de su Hijo en la cruz. 

Dios no le preparó a María encajar en el mundo, pero Él sí le preparó vivir en el mundo virtuosamente. 

¿Y cómo le preparó Dios a María para tal vida? No por entretenimiento, juegos, y una vida de facilidad. Y no con escuelas ateas y seglares. 

María no necesitaba los últimos juegos, ella no necesitaba entrada a una universidad, y ella no necesitaba ser popular entre sus pares.  

Lo que necesitaba María era instrucción en rectitud, un amor de trabajo, y oportunidades para orar y adorar a Dios cada día - cada mañana y noche. Esto es la preparación que un niño necesita para vivir como un Cristiano en el mundo real. 

Según una tradición de la Iglesia antigua, ella oraba temprano por la mañana, hasta las 9. De las 9 hasta las 3 de la tarde, ella trabajaba diligentemente tejiendo. A las 3 comía algo. Después de esto, se dedicaba a la oración. Diligentemente estudiaba las Santas Escrituras y siempre buscaba compadecer a Dios. 

Esto no es una educación atea recibida en una escuela seglar. Esto es el mejor ejemplo de educación Cristiana porque es educación santa recibida en la misma casa de Dios. 

Por esta educación fantástica, María memorizaba grandes partes de las Santas Escrituras. En el Evangelio de Lucas, cuando María ora su oración Magnificat famosa, ella frecuentemente imitaba la oración de Hannah del Antiguo Testamento. Ella lo podía hacer porque sabía tan bien las Santas Escrituras.  

Jesús dijo, —Un árbol se conoce por su fruto.— Así que si quieres comparar tipos diferentes de educación, sencillamente considera el fruto. 

¿Si crias una generación de niños con música atea, televisión atea, sin oración diaria, sin estudios de las Escrituras, pasando la mitad de sus días en escuelas seglares donde no honran a Jesús, entonces qué son los frutos? Los frutos se pueden ver en el mundo ateo que te rodea hoy, porque el mundo de hoy está controlado por gente que recibió tal educación atea. 

¿Qué quieres para tus hijos? Tú decides. ¿Quieres que tus hijos reciban una educación atea, diseñada por los que no aman al Señor? ¿O quieres seguir el ejemplo que nos ha dado Dios, proveyendo a nuestros hijos con una educación como la que recibió María? 

¿Debemos llenar las vidas de nuestros hijos con entretenimiento? ¿Debemos forzarlos pasar la mayoría de su tiempo preparándose para carreras que ganan mucho dinero? ¿O debemos llenar sus vidas con oración, las Escrituras Santas, y adoración diaria del Dios Viviente? 

— Para mí y para mi casa, serviremos al Señor. —

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén. 

Celebración de la Entrada de la Madre de Dios en el Templo - Viernes el 4 de diciembre, 2020 

Padre Joseph Gleason