Gran Cuaresma Es un Tiempo Extraortinario para Aprender a Orar de Verdad

Los elementos principales de Gran Cuaresma son oración y ayuno. Oración presupone fe. Una persona quien no ora verdaderamente es indefenso, ciego, y solo. 

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Ellos tienen mucho apego a la tierra, a materia, no saben volar en alto, navegar por los cielos, tener asistencia celestial necesaria. Son imantados, limitados, aferrados a la tierra perecedera. No separan fácilmente. Intentan apreciar el mundo. Siempre están buscando placeres, para hacerles felices, pero solo les dan dolor. Es triste y merece lamentación verlos buscando alegría en el lodo. 

La ascención hacia el Cielo empieza con arrepentimiento, arrepentimiento sincero, remordimiento con reparo. Merece sentir que no fuiste creado para la mugre. Empatía no te hace feliz de verdad. Adhesión al más allá es un error serio y tiene costos con consecuencias amargas. No es imposible trepar más alto que las cimas. Es posible para todos. Mientras lo desean, lo aman. Al principio estamos vacilantes, cobardes, asustados, no lo querremos ariesgar. 

De hecho, consideramos la oración difícil de alcanzar, rara, poca natural, imposible, no para nosotros. Pensamos que es un juego que es no permisible y resistente, que somos pecaminosos por tal cosa. Oración no es solo para los santos. Pero si uno ora con modestia y humildad, uno comienza a endulzar su corazón, a ser iluminado, a ser fortalecido y a descansar. Se sienten que oración vale la pena. Sienten alegría, júbilo, securidad, empoderamiento, y comodidad. Entienden que es una gran necesidad del alma, su movimiento físico, su función inherente. Se vuelve un buen hábito y no un acto formal. Un lujo y regalo diario. Como el cuerpo necesita comida diariamente para su mantenimiento, también lo hace nuestro alma inmortal. Uno no puede amar a Dios y no conectarse con Él, no hablar con Él y orar. Siempre piensan de Él y Lo invocan. La memoria de Dios es una oración. Cuando recuerdas tu ser querido, regocijas. Invocación divina es una ocasión de gran alegría, paz y bendición.  

Sin oración, el alma se queda sin aire, débil, y enferma. Oración da salud espiritual, equilibrio, discernimiento, iluminación, y santificación. Oración protege de pecado. El quien ora tiene una conversación con Dios y no se dedica a cosas vanas. Aprende humildad, mansedumbre, simplicidad, y amor. El quien ora es un niño bienamado de Dios. Un gran regalo de Dios al hombre es oración. Este periodo de Gran Cuaresma es una oportunidad extraordinaria para aprender a orar verdaderamente.