Coronavirus y el triunfo de Ortodoxia (lo que dijeron los santos y lo que intentaron esconder obispos)

Un sacerdote predicó la verdad. El liderazgo lo querría acallado. Su sermón fue tachado del internet. Borrado de su sitio web. Gracias a Dios, antes de que era borrado, algien descargó una copia y la guardó. 

—La última cosa que America necesita es ortodoxos pusilánimes, confesores con demasiados miramientos quienes no saben qué creen y no tienen convicción para mantener lo que nos dieron nuestros padres. Esto es la última cosa que nuestra nación necesita...— 

NOTA DEL DIRECTOR: Durante 2000 años, cristianos han encontrado muchos pestes y epidemias mortales. Infieles estaban tan impresionados con cómo los cristianos respondieron a esos pestes que muchos de ellos se convertieron a la Fe. En muchos casos, eso es cómo creció la Iglesia. 

Tristemente, muchos cristianos hoy son cobardes que temen la muerte, reaccionando al coronavirus en la misma manera que hacen los infieles. Ellos tiemblan al pensar en el peste más que creen en la Resurrección. Temen el cuervo más que confian en la paloma. 

Padre Josiah Trenham, considerado por muchos como uno de los mejores predicadores vivos, dio un sermón poderoso, explicando claramente cómo los fieles santos cristianos han respondido a epidemias durante la historia. Él explicó por qué no tenemos ninguna causa de temor, y por qué la respuesta apropiada a pestes puede servir como catalizador, ayudando a convertirse a muchas personas a la Fe Cristiana.  

Pero no es una historia que el Liderazgo quiso oída. Así que la taparon. La tacharon. La cubrieron. Ahora no se la puede encontrar en línea en ningún lugar. 

Gracias a Dios, uno de nuestros lectores fieles ya había guardado una copia del sermón de Padre Josiah y nos dio una copia. Padre Josiah ha dicho la verdad, y la verdad necesita ser difundida, así le estamos proveyendo a usted una copia de su sermón asombroso aquí. 

Usted puede disfrutar del sermón en su totalidad o puede saltar directamente a la parte del sermón donde Padre Josiah dice que nunca debemos cerrar las iglesias , y que nunca debemos dejar de recibir la Comunión Santa  (10:10 en el archivo de audio).

También puede estar interesado en repasar la sección del sermón de Padre Josiah cuando él explica cómo la reacción de la Iglesia Ortodoxa a pestes, históricamente, ha sido un factor muy importante en nuestro triunfo, para el triunfo del Evangelio en el mundo  (13:04 en el archivo de audio).

También hay ena parte maravillosa del sermón donde Padre Josiah habla de cómo Santos Ortodoxos han respondido consecuentemente durante pestes y epidemias  (16:01 en el archivo de audio).


Aquí está una grabación completa del sermón asombroso del Padre Josiah: 


TRANSCRIPCIÓN

Coronavirus y el triunfo de ortodoxia 

En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo.   ¡Bendito primer domingo de Cuaresma a todos ustedes, hermanos y hermanas! ¡Gloriosa celebración del Triunfo de Ortodoxia! 

Sospecho que si se dedicaron, como la mayoría de ustedes han hecho, han experimentado su primera semana de Cuaresma usual. Sospecho que fue terrible como es normal. Recuerdo mi primer Cuaresma, Obispo Basil me estaba diciendo, —Abouna,—dijo él, —Éstate listo el primer día de Cuaresma. Las puertas del infierno se abrirán con un golpe y los demonios saldrán en sus multitudes.—Y eso ha sido mi experiencia y la suya sin dudos. Cada Cuaresma, ellos saben que Cuaresma es su fin. Y lo más que aceptamos Cuaresma, lo más ellos pierden su poder en nuestras vidas.  Su influencia disminue, disminue. 

Recibí una llamada de su Eminencia Metropolitano Joseph esta semana el viernes y le pregunté, dije, —Sayidna, ¿cómo está usted?— Él dijo, —Luchando contra los demonios toda la semana.— 

Luchando contra demonios, esto es nuestra vida. Esto es el valor de Cuaresma. Ellos han sido derrotados y están perdiendo lo poco que les queda en nuestras vidas y en el mundo. Les aliento a no estar molestados por ellos.  

Ayer, después de una semana muy larga y difícil, agarré a dos de mis hijos y dije —Vámanos a lavar los autos,— por la tarde, antes de que tuve que volver para reuniones y catequesis y todo lo demás que ocurre en los sábados magnificos de Cuaresma. Así fuimos y estábamos en el lavado de coches y estábamos lavando y habíamos terminado. Habíamos limpiado los dos carros. Estaba de muy buen humor. —¡Presbytera estará feliz! — Estábamos por pasar la aspiradora, y acabamos de pasar la aspiradora. Garrett está fregando las colchonetas, Luke está limpiando las ventanas...

Y de repente, oigo un ruido. Miro para arriba y está esta bandada extraña de pájaros negras. Nunca he visto algo así en toda mi vida. Extraño. Y no eran cuervos. Eran más grandes que cuervos. Todas negras, aproximadamente cien de ellos justo arriba de nuestros autos, rodeando, ¡dejando su caca sobre nuestros autos! 

Literalmente miré - mi parabrisas, mi capó, el techo de mi carro. Tomé un paso para atrás y todo lo en lo que podía pensar era la escena en Lord of the Rings (Señor de los anillos), cuando Legolas mira en la distancia y dice — Pienso que se llaman, mi yerno dice que se llaman Crebain o algo — ¡Crebain! ¡Esos pájaros son Crebain de Dunland! Son pájaros de espionaje enviados para espiarnos!— Pensé a mi mismo, estábamos visitados el sábado por los Crebain de Dunland. Kyrie Eleison. Sin embargo, seguiremos para adelande, sin embargo. 

Que día es esta. Estoy titulando mi sermón, hermanos y hermanas, Coronavirus y el triunfo de ortodoxia. Ustedes saben tan bien como yo que nuestra cultura - como parece, muchas países por todo el mundo - están agarrados por una inquietud profunda de Coronavirus. Mucho pánico, en nuestro país al menos, mucha reacción exagerada, y por supuesto, mucho temor espeso. COVID-19 tiene nuestra atención. 

Envié mi carta pastoral electrónica a ustedes, dos comunicados diferentes esta semana - dos cartas. Una de nuestro amigo querido, Obispo Irenei, quien estará visitándonos en dos semanas para dar un retiro espiritual maravilloso aquí y quien escribió un consejo tan magnífico a su diócesis en Londres y Europa del sudoeste sobre el virus. Entonces el próximo día, Su Eminencia, Metropolitano Joseph, nuestro padre en Dios, envió un comunicado a todos los sacerdotes, y yo no encontré nada allí que no se podría haberles enviado a ustedes, así que envié el comunicado de Su Eminencia a ustedes también. Los dos comunicados eran bellos, diciendo esencialmente la misma cosa. Dos cosas básicas: 1. Use sentido común - use sentido común, precauciones, cuide a su higiene. 2. Siga amando a Dios y viviendo su vida Ortodoxa.  

Es bueno, yo pienso, reafirmar el asunto de higiene básica. Coronavirus o no. Agradezco la oportunidad hablar de esto. Cuando venimos a la iglesia, debemos venir limpios. Se debe lavar, hermanos y hermanas, antes de venir a la iglesia. Está presentándose ante el Señor Dios. Debe venir limpio. Debe venir lavado. Su ropa no debe estar sucia. No llevamos ropa sucia a la iglesia. Su pelo debe estar peinado o atado, o cualquier cosa que hace usted a su pelo. Su cara debe estar lavada. Esto es respeto básico para el Señor y Su casa, especialmente cuando va a interactuar tan íntimamente con los sacerdotes, con el cáliz, con los demás.  

Debemos estar cuidándonos. Si estamos enfermos, debemos tener cuidado. Si estamos muy enfermos, debemos quedarnos en casa. Si sólo está un poco enfermo, y está bien, pero piensa que podría estar contagioso, lleve una mascarilla. No bese a otros si está enfermo.

Este es el lugar que cura enfermedades. No estoy diciendo que si está enfermo, no venga aquí. ¡Si está muy enfermo, y está muy congagioso, le venimos a usted! ¡De verdad! No le tenemos miedo a eso. No le tenemos miedo a nunguna dolencia ni enfermedad. La iglesia existe para sanarnos. Pero sí nos vamos a besar. Esto es lo que hacemos aquí. Debemos estarnos limpios para eso. 

Si tose, en general, cubra su boca. Es una courtesía muy básica.  Cubra su boca. Lave sus manos. Y especialmente, padres, ¡mantengan limpios a sus hijos! 

No puedo decirles qué difícil es, como sacerdote, cuando damos Comunión Santa, servir Comunión Santa a niños con mocos fluyendo de sus narices. Eso pasa cada domingo. Es una falta de respeto. No estoy diciendo que es como un tipo de peste o que todos los padres lo hacen. Pero les estoy pidiendo atender y que cuando vienen ustedes y cuando vienen sus hijos, que recojan su pelo. Estén seguros de que su pelo esté recogido cuando vienen al cáliz. ¿Saben ustedes cómo es dar Comunión a niños con pelo cayendo enfrente de sus caras? Y yo tengo que estar allí, empujando su pelo a un lado y poniéndolo detrás de sus orejas sólo para que les pueda dar Comunión. Eso es el trabajo de ustedes. Sea un buen padre. Si va a llevar a su hijo a Comunión, esté seguro de que su pelo esté atrás, que no esté colgado enfrente de su cara. Si le gotea la nariz, está bien, no es el fin del mundo. Tome un Kleenex antes de acercarse al cáliz y limpie su nariz para que esté limpio. Nada debe estar en sus labios cuando viene a Comunión. Eso es vivir respetuosamente.

La segunda parte del consejo de nuestros padres es seguir viviendo la vida cristiana. 

La idea que abandonaríamos en cualquier manera lo que nos da la vida, la resurrección, como recibir Comunión Santa, reunirnos en koinonia sagrada y vivificadora, o venerando iconos. La idea que dejaríamos de hacer cualquiera de estas cosas es absolutamente absurdo. Absolutamente absurdo. ¿Está claro? Esas cosas no solamente no nos conducen a la muerte; ¡son la respuesta a la muerte! Son la sanación de enfermedad. La idea que —si todos nos quedamos en casa, cerramos la puertas, y no besamos a nadie, vamos a estar bien— ¡es muerte garantizada! Esta (iglesia) es el lugar de vida. No hay nada que se debe temer aquí. Nada en absoluto. 

No hay vida sin la Eucaristía, y si usted tiene el pensamiento, aun un poquito —¡O, Dios mío, alguien que está enfermo fue y tomó la Eucaristía de la misma cucharra! No debo acercarme.— ¡Destierre el pensamiento de su mente! Es un pensamiento infiel enviado por los demonios. ¡Si no lo puede desterrar, de ninguna manera se debe acercar a Comunión ni en aquel momento ni nunca porque usted es indigno! No cree en la Eucaristía vivificante si eso es un pensamiento que realmente adopta. Destiérralo de sus pensamientos, hermanos y hermanas. Salven a sus almas por participar en la comida del Cielo. Vencedor de muerte, santo, Cuerpo y Sangre humano de Jesucristo - eso es lo que han venido a recibir.  

Ningún sacerdote (fiel) le negaría a nadie que tiene coronavirus recibir Comunión Santa y ningún sacerdote nunca dejaría de consumir lo que resta después de servir la Comunión Santa a una persona con coronavirus, sin nigún pensamiento. Ningún sacerdote en la historia de la iglesia nunca ha muerto por servir Comunión a alguien que estaba enfermo. Ningún sacerdote nunca ha contraido ninguna enfermedad ni dolencia por el cáliz vivificante. Es imposible.  

Con estas cosas santas que Dios nos ha dado, para darnos el Cielo en la tierra, nada nos puede tocar y estamos perfectamente seguros en la voluntad de Dios. El pánico, hermanos y hermanas, pánico no es nuestra manera. Hemos vivido por muchas epidemias y muchas pestes durante miles de años. Esto no es nuevo. Sabemos cómo confiar en Dios en tiempos de brotes de enfermedad.  

De hecho, nuestra reacción a pestes ha sido un gran factor histórico en el triunfo de la iglesia en el mundo. Repetiré eso porque es una cosa muy importante y debemos pensar en eso hoy. La reacción de la iglesia a pestes, históricamente, ha sido un gran factor para nuestro triunfo, para la victoria del Evangelio en el mundo. ¿Cómo?  ¿Cómo es que un movimiento mesiánico minúsculo y poco conocido de Judea, en las orillas del Imperio Romano, derplazó paganismo clásico y se convirtió en la fe dominante de la civilización occidental? ¿Cómo es que ciento veinte personas en la sala de arriba ganaron un mitad del Imperio Romano en tres siglos, experimentando un índice de crecimiento de 43% (como promedio) cada década durante tres siglos?   

Bueno, hay muchas respuestas asombrosas a esa pregunta, hermanos y hermanas. Pero una de ellas, justo en el corazón de nuestro crecimiento radical, es nuestra respuesta a epidemias - nuestra respuesta a pestes. Tenemos mucha historia de esto y muchos santos han hecho comentarios sobre esto. 

Por ejemplo, la gran peste de A.D. 165.  Esto pasó durante el reinado imperial de Marcus Aurelius. Entre 1/4 y  1/3 de la población en el imperio murió del primer brote en el Oeste del que tenemos datos de lo que muchos piensan era viruela. De hecho el emperador mismo murió por la peste en Vienna en 180. Sólo 85 años después, en 251, otra gran epidemia golpeó al imperio. Esta vez muchos piensan que era sarampión. En una obra muy influyente por un erudito llamado Hans Zinsser que se entitula Ratas, piojos, y la historia, el erudito señaló estas palabras - él dijo,

 —Una y otra vez, la march adelante de poder Romano y organización mundial era interrumpida por la única fuerza ante que genio político y valor militar eran totalmente indefensos - enfermedad epidémica. Y cuando vino, vino como si la llevaran nubes tormentosas, todas las otras cosas le cedieron paso, y hombres se agacharon despavoridos.— 

¿Le sueña familiar? —Abandonando sus peleas,— (eso no sueña familiar) —empresas, y ambiciones hasta que la tempestad ha pasado.— Esto es el impacto de una epidemia. 

Nuestros Padres Santos que vivían durante estas dos pestes que acabo de mencionar, escribieron mucho de pestes, y nuestra reacción a pestes. Hombres como San Cyprian de Carthage y San Dionysios de Alexandria y también nuestro historiador eclesiástico célebre Obispo Eusebius de Caesarea. Ellos abogaron que estas pestes eran grandes factores en la propagación del Evangelio y el éxito de la iglesia en el mundo. 

San Dionysios, en una de sus cartas de Pascua, sus cartas pastorales, él escribió esto, cito: —De la nada vino esta enfermedad, una cosa más horrorosa que ninguna catástrofe nunca— Algo como 2/3 de su ciudad murió. 

Y el historiador eclesiástico contemporáneo, Rodney Stark, en su obra, La ascención de cristianismo, él dijo esto de epidemias: 

—Epidemias abrumaron las capacidades explicativas y reconfortantes de paganismo y filosofías helénicas. La religión pagana - religión falsa - sencillamente no podía tratar con las pestes. No tenía solución para enfermedad. Cristianos tenían índices más altos de sobreviviencia de enfermedades que tenían paganos.—

¿Por qué? ¿Por qué sobrevivieron las pestes tantos cristianos cuando los paganos no lo hicieron? Nuestro crecimiento a través de y después de pestes les aparecía a los paganos como un puro milagro. Peste traía enfrentamiento con la muerte, y enfrentamiento con la muerte siempre sacude el mundo. Siempre afecta a no creyentes quienes no pueden pensar en la muerte porque no tienen solución a la muerte.  

Teología pagana, la adoración de los dioses, no les era ninguna ayuda. ¿Envió este sufrimiento un dios? ellos preguntaron. ¿Están involucrados aun un poco? ¿Se preocupan por nosotros aun un poco? ¿Por qué se han huido de la ciudad todos los sacerdotes paganos?— Que es lo que hicieron, universalmente. —¿Por qué han dejado la ciudad para sus propiedades veraniegas todas las autoridades civiles y las familias más ricas?— 

La ley natural no explicaba nada. Pero nosotros creyentes - durante estas epidemias - teníamos un mensaje muy claro, una palabra muy fuerte para el mundo pagano. Nos sentábamos al lado de los paganos y los creyentes que se estaban muriendo y decíamos —Mira, se ven exactamente iguales, pero estas dos personas tienen destinos completamente diferentes.— Esto es lo que decíamos. 

Cristianos que se enfrentaron a la muerte no se entristecían como hicieron los paganos. Y esto, según San Cyprian, tenía un impacto profundo sobre los paganos que se estaban rodeados de muerte. Cuando veían cómo los cristianos estaban en paz, y no le tenían temor a la muerte, fueron agarrados por interés, porque ellos no compartían esa opinión de la muerte. 

San Athanasius el Grande, de Alexandria, dijo, —Es nuestra habilidad mirar la muerte en la cara y sonreírnos que provee apertura para el Evangelio.—

San Dionysios de Alexandria escribió universalmente de los esfuerzos heroicos de enfermería de cristianos locales. Muchos cristianos que murieron, murieron porque estaban caminando a la peste. Insistían en estar cerca de los moribundos, y los cuidaban hasta el fin. Estas son sus palabras, cito, San Dionysios: —Muchos de nuestros hermanos cristianos mostraron amor sin límites y lealtad, nunca perdonándose y pensando sólo el uno en el otro.— 

Apenas se retiraron el uno del otro por la enfermedad, hermanos y hermanas. Esta idea que no debemos unirnos, no debemos besarnos; ¡Que sueño! ¡Ahora más que nunca, más que nunca, debemos! 

—Muchos de nuestros hermanos cristianos mostraron amor sin límites y lealtad; nunca perdonándose y pensando sólo el uno en el otro. Haciendo caso omiso del peligro.— ¡Haciendo caso omiso del peligro,— dice el santo! 

—Tomaron cargo de los enfermos, atendiendo a todas sus necesidades y ocupándose de ellos en Cristo, y con ellos, abandonaron esta vida estando serenamente felices. Porque estaban infectados por otros con la enfermedad, atrayendo a si mismos la enfermedad de sus vecinos, y aceptando alegremente sus dolores. Muchos, en cuidando y curando a otros, transferieron su muerte a si mismos y murieron en su lugar. Los enfermeros salvaron a sus pacientes y voluntariamente -en felicidad- murieron ellos mismos.—

—Los mejores de nuestros hermanos perdieron sus vidas en esta manera,— dice San Dionysios. —Un número de sacerdotes y diáconos y laicos, ganando elogios altos, para que la muerte de este tipo - el resultado de gran piedad y fe fuerte - parece de todas maneras igual al martirio.— 

Wow. El impacto total de esta manera de vida, hermanos y hermanas, cayó sobre los no creyentes y les trajo el Evangelio. Esto es lo que dice San Dionysious, cito: 

—Los paganos se comportaron en exactamente la manera opuesta. Al comienzo de la enfermedad, ellos empujaron para fuera a los enfermos y huyeron a sus lugares de escondite más queridos. Echaron a sus enfermos en las calles antes de que se habían muerto. Trataron a cuerpos no sepultados como su fueran mugre, esperando evitar la propagación y congagión de la enfermedad fatal, pero aunque lo hicieron, lo encontraron difícil escaparse.— 

Durante la peste en el segundo siglo - (lo que acabo de dar er un comentario en la peste del tercer siglo) - Durante la peste en el segundo siglo, el tiempo de Marcus Aurelius, el doctor más famoso en todo el Imperio Romano - Galen el célebre - estaba tan asustado que huyó y se escondió en el campo. 

Paganismo— y lo podríamos traducir a secularismo hoy, la fuerza religiosa dominante en nuestra propia cultura - Paganismo como religión no tiene solución a la peste, ninguna solución a la muerte. No tenían ninguna exultación de amor para los dioses y ningún concepto del amor de Dios para humanos. A menudo, era justo el opuesto. La religión pagana era un juego de apaciguamiento. —¿Qué necesito hacer para que no tenga problemas con los dioses?— 

Era una vista extraña para los paganos ver a los cristianos que decían que su manera de amar a Dios era amar el uno al otro. Era una ética que nunca habían visto. Estaban muy atraídos a ella. Cuando se conocían a gente que vivían Mateo 25, cuando nuestro Salvador dice, —en cuanto lo hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí lo hicisteis.— cuando unos están enfermos, visítenlos, cuando están en la cárcel, vayan a ellos, cuando están desnudos, vístanlos - Cuando creyentes adoptaron esa manera de vida, ganó los corazones de no creyentes, especialmente en el tiempo en que la muerte mostró su cara horrible en contagio y enfermedad.  

Es escritor eclesiástico famoso Tertullian dice, cito:

—Es nuestra atención para los indefensos, nuestra práctica de amabilidad afectuosa para los necesitados, que nos marca en la mirada de nuestros oponentes.— 

Eso es lo que pensaron de nosotros, y eso es lo que mostramos. ¿Y qué fue el resultado? El resultado fue una diferencia radical de mortalidad. Por la enfermería de los cristianos, había algo como una diferencia entre un ratio de mortalidad de 30% (promedio) entre los paganos, y aproximadamente un ratio de mortalidad de 10% entre los cristianos. No sólo nos atendíamos entre nosotros y no abandonábamos a personas a su enfermedad, sino también desarrollamos inmunidades que los paganos nunca podía desarrollar porque no se permitían estar cerca de personas enfermas. 

Esto trabajó un gran cambio en demografía y también en conversiones, y aun los paganos que sobrevivían estaban mucho más dispuestos a vernos en una luz positiva porque habíamos intentado ayudarles. Y también estaban muy afectados en sus corazones respecto a sus creencias paganas. Todo esto creó una mezcla que era perfecta para la enorme conversión a la fe cristiana. Todo por la providencia de Dios, llevando a muchos a probar de la vida eterna.  

Esta es nuestra actitud, hermanos y hermanas. No tenemos causa de miedo. La única causa de miedo que tenemos es el descreimiento y debemos tener mucho miedo de eso. Eso nos podría deshacer. Eso podría causar que nuestro tesoro se nos escape. 

Hoy es el Triunfo de ortodoxia. Hoy es el domingo en que nos regocijamos en la verdad, no como ningún otro domingo. Cada domingo celebramos la victoria de la iglesia sobre la muerte, sobre el pecado, sobre enfermedad. Este día, en este primer fin de semana de Gran Cuaresma, celebramos en especial nuestro triunfo sobre lo que es la peste más grande de todas - la herejía.  

La enfermedad más peligrosa de todas es el virus de herejía. Es peor que cualquiera viruela, peor que cualquiera sarampión, y seguramente peor que el coronavirus. Esos de ustedes que han estado en nuestro estudio bíblico los miércoles por la tarde en la escuela de catequesis de San Juan Chrysostom, saben que hemos estado pasando por las Epístolas de Pedro y de casualidad terminamos el miércoles pasado, providencialmente, con Pedro explicando que todos los trabajos de salvación de Jesús eran predichos por los profetas y que estos hombres que predijeron la venida de Jesús y Su victoria para nosotros no hablaban por ningún impulso humano suyo. La profecía no es una cosa de la misma voluntad de una persona sino que es movida por el Espíritu Santo y estos hombres hablaron por Dios.

Y entonces, dicho eso, al principio del capítulo 2 - que vamos a estudiar pronto - él dice, después de afirmar la profecía verdadera, él dice, 

—Pero hubo también falsos profetas en el pueblo, como habrá entre vosotros falsos doctores, que introducirán encubiertamente herejías de perdición, y negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos perdición acelerada.—  

Pedro está repitiendo las palabras de Jesús al fin del Sermón de la Montaña cuando nos advertió tener cuidado con maestros falsos o las palabras de Pablo cuando dice lo mismo que Pedro: 

—Entre ustedes mismos lobos ascenderán, enseñando cosas horribles.— 

Hermanos y hermanas, el virus verdadero, la preocupación verdadera que nosotros creyentes debemos tener - si estamos obedeciendo al Señor y los apóstoles - la cosa de que debemos tener cuidado es herejía, enseñanza falsa, porque es destructiva.  

Saben, cada vez que entro en la iglesia para liturgia, siempre venero los iconos de Santos Pedro y Pablo a cada lado del icono del Señor en el nártex. ¿Saben qué es lo que pido a San Pablo cada domingo, verdad?Pienso que les he dicho muchas veces. Les digo porque quiero que ustedes se lo pidan también. Más conversos. 50 catecúmenos. Mínimo, 50 catecúmenos. No soy digno. No soy digno. No pienso que nunca hemos subido 40, 41, así que necesito su ayuda con eso.

¿Pero saben qué le pido a San Pedro? Beso los pies de San Pablo. Le pido lo que acabo de explicar. Pero no pienso que nunca les he dicho lo que le pido a San Pedro. La misma cosa, cada domingo, durante todos estos años. Beso sus pies. - Este es él que confesó —Usted es el Cristo, el Hijo del Dios Vivo.— Este es él que Jesús llamó la roca de la Iglesia (su confesión de fe). - Beso sus pies y le ruego, 

—Santo Apóstol Pedro, por favor, gúardeme y todos los feligreses de herejía. Que no entremos en herejía. No deje que estemos destrozados por lo que es el más peligroso, el más destructivo de todo.— 

Hace unos años, muchos ahora, hice una clase, una clase los miércoles por las tardes sobre la herejía. Se llamaba Las doctrinas de los demonios. Unos de ustedes tal vez estaban allí. Hace mucho tiempo. Contemplamos las herejías a través de la historia de la iglesia y yo pensé en el título por San Pablo. Es lo que él llama la herejía - las doctrinas de los demonios. Resumí lo que dicen los Padres de la Iglesia de herejía generalmente, en cuatro declaraciones sencillas, y las quiero repetir a ustedes ahora, en este domingo de ortodoxia para que puedan renovar su vigilancia conta la herejía: 

  1. La fe católica ortodoxa de los cristianos fue entregado una vez para siempre a los santos. Es revelada y pura. 
  2. Herejía es una innovación parasitaria, una alteración de la fe verdadera, y siempre es incoherente y deficiente. Es reduccionista, que se expresa por tomar el nombre de sus fundadores. Mantanismo, Macianismo, Arianismo, Nestorianismo, etc. 
  3. Herejía es casi siempre una desviación deliberada de la norma apostólica por el pecado. No es sólo un pecado de la mente y de la confesión, usualmente surge por una inmoralidad que quiere justificarse. Motivaciones comúnes son amor de lo nuevo, descontento, orgullo - sólo piensa en la herejía de infalibilidad papal, y ¿qué piensa que está detrás de eso? Cómo podría esa monstruosidad haber surgido, excepto alimentada por arrogancia episcopal increíble? - Motivaciones comúnes son el amor de lo nuevo, descontento, orgullo, curiosidad indiscreta, intentando definir lo indefinible, amor del poder, y avaricia por cargo eclesiástico.
  4. Finalmente, la herejía desarrolla baja la providencia de Dios, y es el cumplimiento de las profecías del Nuevo Testamento. Cristianos no deben estar sorprendidos por la aparición de herejías y deben cumplir el trabajo de Dios en oponerse a ellas. Este trabajo incuye amando al hereje y haciendo esfuerzos para su recuperación, y también el reconocimiento de y una adhesión a esos maestros de la Iglesia quienes son aprobados por Dios. 

Pablo dice esto en Corintios, él dice,  

—Es necesario que herejías y cismas surgen entre ustedes para que ellos que son aprobados pueden ser manifestos.— 

Cuando surgen herejías, afecta la iglesia y averiguamos quién es quién. ¿A quién queremos escuchar? ¿A quién nos debemos adherir? ¿Quién de verdad puede mantener la Fe? San Pablo dice que esto es un bien de la providencia de Dios. 

La herejía es tan terrible, queridos, porque nos separa de Jesús quien es la Verdad viva. La Verdad salva. La herejía no salva. Es la forma peor de violencia porque no sólo causa destrucción terrenal; sino también causa destrucción en la eternidad. Nosotros creyentes ortodoxos no construimos nuestras vidas sobre opinión. No confesamos posibilidades. Eso no es nuestra Fe. No somos libres para escoger cuáles porciones de la Ortodoxia santa nos gustan y así rechazar las porciones de la Iglesia que no nos gustan. No. Confesamos la Fe que sostiene el universo y que nos sostiene y anatematizamos su opuesto. 

En este domingo de Ortodoxia, seguimos viviendo nuestra tradición santa. Hasta la restauración de los iconos santos contra la herejía terrible de iconoclasia, que celebramos hoy, y hemos estado celebrando en este domingo hasta 843. Hasta aquel tiempo, leemos una proclamación al fin del oficio, y lo hacemos afuera, como lo haremos hoy, porque la verdad no es sólo para nosotros - es para el mundo.

Leemos una poclamación sobre el valor de la verdad y el peligro de la herejía. Confesamos lo que confesaban nuestros padres y rechazamos lo que rechazaban nuestros padres. Lo que ellos aprobaban, nosotros aprobamos. Lo que ellos combatían, nosotros combatimos. Hemos recibido la verdad de ellos, y estamos resueltos a pasarla a nuestros hijos y a los que se hacen hijos de la Iglesia. Esto es el mismo corazón de tradición santa. Esto es lo que es tradición santa. Cantamos muchos años a los que han peleado por la verdad a un gran costo personal. Y nuestra pública conservación de la verdad, hermanos y hermanas, es exactamente lo que el mundo necesita de nosotros para ser salvado. 

La última cosa que America necesita es ortodoxos pusilánimes, confesores con demasiados miramientos quienes no saben qué creen y no tienen convicción para mantener lo que nos dieron nuestros padres. Esto es la última cosa que nuestra nación necesita. Hay bastante de eso. 

El Synodicon leído por la Iglesia públicamente en este día dice esto, siempre comienza con estas palabras,

—Una acción de gracias anual es debido a Dios, por el día en que rescatamos la Iglesia de Dios con la demostración de los dogmas de religión y el derrocamiento de las blasfemias de maldad y herejía.—

Así es cómo comenzaremos y haremos nuestra confesión pronto al fin de esta liturgia.

Bueno, les animo, queridos, en este domingo de ortodoxia, sean agradecidos. No le tengan miedo a nada de la tierra. Encomienden todos sus seres y sus queridos a las manos de Cristo nuestro Dios, y agarren audazmente a la verdad para que ustedes conmigo puedan ser contados entre los fieles y hereden un reino que es más glorioso de que podamos hablar. Yo quiero que ustedes pisoteen cada temor y cada herejía bajo sus pies, y brillen, brillen, en este día glorioso. ¡Bendito sea este Día de la Ortodoxia!