Tropario y poema: Conmemorando a los Santos Mártires Reales

"La persona del Zar representó así la materialización del ideal de la Santa Rusia, lo cual naturalmente era el blanco del odio de los impíos. Así, podemos comparar el ataque al honor del Zar (y la instigación y la traición) con un ataque a la religión y una llamada general a la apostasía".

La Iglesia Ortodoxa conmemora el día 17 de julio del calendario civil a los Santos Mártires Reales. En ese día de 1918 –el último de sus vidas terrenales- mantuvieron firme la fe ortodoxa delante de sus enemigos, tanto el Zar Nicolás como su familia y el séquito que le acompañaba.

El destino de la familia real estuvo trágicamente ligado al de la nación rusa. La campaña de desinformación y calumnias contra la persona del Zar y su familia puede ser considerada como el primer paso de la revolución atea que más tarde tomaría el país. A pesar del largo y arduo escrutinio de la familia real, durante su prisión, los enemigos de Dios y de la Iglesia nada pudieron contra ellos sino acrecentar su espiritualidad y temor de Dios. La persona del Zar representó así la materialización del ideal de la Santa Rusia, lo cual naturalmente era el blanco del odio de los impíos. Así, podemos comparar el ataque al honor del Zar (y la instigación y la traición) con un ataque a la religión y una llamada general a la apostasía.

Luego de más cien años desde su martirio, y a casi 20 años de su canonización por el Patriarcado de Moscú, los Santos Mártires Reales representan vívidamente el ideal de una nación cristiana, inspirando a muchas personas en nuestro tiempo, más allá de las fronteras rusas. La imagen que vemos cuando miramos su icono, también la oímos cuando escuchamos el tropario de la fiesta, el cual nos remite a la coronación de la realeza cristiana con la corona de los mártires, insuflando al mismo tiempo ánimo y sobriedad, pues así todos podemos ver que la verdad no permanece oculta, sino que se manifiesta y se corona por aquellos que viven y luchan por ella.

Leamos y meditemos acerca de lo que canta la Iglesia en el siguiente tropario:

"Mansamente soportaste la pérdida de vuestro reino terrenal, la prisión y muchos sufrimientos infringidos por los enemigos de Dios; diste testimonio de Cristo hasta la muerte; Gran Mártir Divinamente coronado Zar Nicolás; por tanto, Cristo Dios te coronó en los cielos con la corona de martirio junto con tu zarina, tus hijos y tus siervos. Suplícale a Él que tenga piedad de la nación rusa y salve nuestras almas".

Una contemporánea expresión de este sentimiento para con el Zar, así como el ideal que él representa, puede leerse en este profundo y bello poema escrito por el historiador español Antonio Moreno Ruiz. En estos versos hallamos el eco de la fe y la esperanza que los cristianos ortodoxos sienten el día de la Festividad de los Santos Mártires Reales. El autor revela, más allá de su pericia con las letras, el bárbaro golpe con el que fue derribado el legítimo gobierno del Zar (ese mismo golpe regicida que se repitió otras veces en el pasado); mas sin poder obliterar la verdad que siempre triunfa contra las calumnias y las maledicencias; pues no se acaba con la esperanza de los pueblos –tanto en Oriente como en Occidente-, siendo que otra vez brillará en este mundo, así como en el otro, la luz de una nación cristiana. Sigue el poema con su título:

SIGLO, SIGNO, TIEMPO Y ÉPOCA

Un siglo de su asesinato, zar;

siglo,signo, tiempo, época;

la mentira sobre/contra su historia,

unos y otros contra lo que representó.



Majestad Imperial, golpetazos de muerte,

acabaron con su señalada vida,

mas ello fue en el plano físico, 

pues de la eternidad nadie le privó.



Todo río vuelve a su cauce. No se

detiene el vuelo de las águilas; y sabemos

(por más que cueste asimilarlo) que los

tiempos de los hombres no son los de Dios.



Así, el reconocimiento será la justicia

mística que desde Ekaterinburgo brillará

cual cirio con base de incienso. ¡Una llama

divina ante la nieve con solar resplandor!



¡Un siglo, un signo, un tiempo y una época!

Y aunque la tierra aún gima por la barbarie,

su arquetipo renacerá cual bosque frondoso,

ante el mundo con fuerza y honor.
 

Sobre el autor: Antonio Moreno Ruiz nació en Bollullos de la Mitación (Sevilla, España) en 1981. Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla, se ha desempeñado asimismo como profesor y traductor de lengua portuguesa, así como profesor de lengua española para extranjeros. Redactor del diario digital "Españoles de Cuba", con gran vocación por la literatura, cuenta con varios poemarios y novelas publicadas. Apasionado de la cultura rusa, la cual ha ido conociendo por grandes autores como Solzhenitsyn, tiene el proyecto de publicar un libro de poemas dedicados a la memoria del zar Nicolás II; personaje histórico sobre el cual, asegura, existe una injusta nebulosa que nada tiene que ver con la justicia histórica, y que lo mismo que existe una leyenda negra contra España, también parece existir una leyenda negra contra -la verdadera- Rusia.